Antes que sea tarde

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Apuntes sobre el poemario de Rebeca Díaz Suárez, un texto leído en la Feria Universitaria del Libro de Tabasco.

 

No importa lo que digan los demás.

Solo importa que usted se sienta libre cuando escriba.

Kyoko Hayashi.

RODRIGO ARTEAGA PORTILLO

Estamos acostumbrados a que presentar un libro es elogiarlo,  enaltecerlo, decir maravillas para que lo compren o por lo menos lo lean. Y de algún modo estaba yo de acuerdo con estas ideas. Una presentación de libro es como el cumpleaños de su autor, o como el bautizo del hijo del autor. ¿Quién se va a atrever a criticar a un recién nacido? Sin embargo, creo que hemos llegado a excesos, la gota que derramó mi vaso fue precisamente durante la Feria Universitaria del Libro del año pasado, cuando se dio a conocer una compilación de ensayos; los presentadores parecían competir por demostrar quién los elogiaba más. Después de comprarlo y leer algunos cuestioné a uno de ellos porque no encontré nada de lo que había dicho en su presentación; él me confesó que su verdadera opinión era todo lo contrario a lo que había dicho en público. Fue entonces que me cuestioné, con más profundidad, este papel de presentador en el que estoy.

La primera duda que tuve frente al título de este poemario, Antes que sea tarde, fue si no le faltaba la palabra “de”, como en la canción “Antes de que nos olviden”, de los Caifanes; la misma sensación que tuve ante el título de la película “Antes que anochezca”, basada en la novela homónima de Reinaldo Arenas, un poeta cubano exiliado. Supongo que es por evitar el dequeísmo.

Antes que sea tarde es la continuación de su primer poemario La muerte define. Rebeca Díaz Suárez es tanática, se siente atraída por la muerte, le hace reflexionar sobre la vida. Ya otros han comentado de este que hoy presentamos su “enfoque femenino, fresco y filosófico”, su “cuestionar la propia escritura poética”.

Sin embargo, le veo un riesgo que ya desde hace más de cien años advirtió el  gran poeta alemán Rainer Maria Rilke a un joven poeta que le escribió una carta pidiéndole que opinara sobre sus poemas. A lo que luego de sugerirle que ponga a prueba su vocación de escritor (“pregúntese en la hora más serena de su noche: ´¿debo escribir?´”) y si es que llega a una respuesta afirmativa: “Trate de expresar como un primer hombre lo que ve y experimenta y ama y pierde”. Le hace una advertencia:

“No escriba poesías de amor; sobre todo evite las formas demasiado corrientes y socorridas: son las más difíciles, pues es necesario una fuerza grande y madura para dar algo propio donde se presentan en cantidad buenas y en parte, brillantes tradiciones”.

En el caso de Rebeca es la escritura de poemas a la muerte. Así lo explica al inicio de su prólogo a La muerte define, la maestra Delia Sambarino:

El amor y la muerte son los temas que más atrajeron a los poetas en todos los tiempos de la literatura. Esas dos fuerza han sido tan significativas en la psique humana que los antiguos la elevaron a la categoría de dioses, Eros y Tanatos, y urdieron alrededor un imbricado tejido de historias que se colocaron en la cultura occidental y ahí permanecen directamente amalgamadas con la concepción de nuestra existencia.

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Foto: UJAT La mesa de presentadores que leyó y analizó el poemario de Rebeca Díaz Suárez.

Entonces, ¿no se deben abordar estos temas aunque sean nuestra obsesión? Más adelante Rilke aclara su consejo:

“Sálvese de los motivos generales yendo hacia aquellos que su propia vida cotidiana le ofrece; diga sus tristezas y deseos, los pensamientos que pasan y su fe en alguna forma de belleza. Diga todo eso con la más honda, serena y humilde sinceridad, y utilice para expresarse las cosas que lo circundan, las imágenes de sus ensueños, y los temas de su recuerdo.”

Nótese que he necesitado recurrir a otro para encontrar el consejo que deseaba darle a Rebeca. Creo que está más clara esta situación en dos poemas de  Antes que sea tarde: “Noviembre” y “Esa noche”. En el primero se trata en una forma muy general a la muerte y cae en el error que advierte Rilke hay que evitar, el lugar común, incluso hasta en el título:

Noviembre

Muerte por agua.

Muerte por cárcel.

Muerte amante.

Muerte sucinta.

Muerte de miedo.

Muerte asesina.

Muerte asesinada.

Muerte suicida.

Muerte venganza.

Muerte extranjera.

Muerte maldita.

Muerte sin rebaño.

Muerte sola.

Muerte ciega.

Muerte a secas.

El cual me hace recordar una forma anterior de dirigirse a ella, la que utiliza el personaje de Oliverio, un poeta acosado por una mujer madura que representa a la Muerte, en la película de culto “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela:

Muerte puta, muerte cruel, muerte al pedo, muerte implacable, muerte inexorable, misteriosa muerte, muerte súbita, muerte accidental, muerte en cumplimiento del deber.

En cambio, abre la posibilidad de un camino más íntimo y personal con el segundo poema, dedicado a su padre:

Esa noche

Esa noche cerraste la mirada.

Así llega la muerte

a la fiesta del mundo,

sin invitación.

 

Quién diría que tu olor

es tierra seca ahora,

abono del recuerdo.

Que yo arrastro la pluma como arado

para sembrar palabras.

Esa noche cerraste la mirada.

Aunque es una herida perceptible a lo largo del poemario, incluso la portada es la foto de una tumba, ¿la tumba de su padre?, por alguna razón no ahonda en ella, sino la intelectualiza; creo que ahí está el porqué de mi insatisfacción. Para otros quizá sea una virtud, pero no comparte con nosotros su experiencia con la muerte, solo su reflexión. Me parece un libro para leerse en silencio. Aquí hay que seguir ideas poetizadas más que escuchar emociones.

Tal vez si en alguna ocasión hubiera tallereado sus poemas con Jaime Augusto Shelley, le diría, como a casi todos nos decía, que “te autocensuras, que te dio miedo meterte hasta el fondo”… Supongo que esto pasa con Antes que sea tarde.

Por otro lado, yo también me considero tanático y he escrito sobre la muerte, incluso escribí un poemario al que titulé “Viva la muerte”, que era mucho más rico en lugares comunes y mucho más pobre en poesía que el de Rebeca. El que la UJAT y Ediciones Morbo hayan editado Antes que sea tarde me parece importante, ya también lo dijo Delia Sambarino en su prólogo antes mencionado:

En épocas donde se valora más la palabra utilizada para informar que para expresar, la publicación de un libro de poesía es un acto digno de celebrarse… ¿Qué sería de la literatura y de los lectores si no hubiera escritores atrevidos?…  Tal vez habrá quienes sientan que estos poemas hablan por ellos y quienes los rechacen, y eso será porque la autora es temeraria, se atrevió a definirse, se expuso a ser escudriñada.

Por lo mismo me he animado a expresar mis dudas y críticas en un espacio que tradicionalmente se usa para elogiar y enaltecer al libro que se presenta, en el caso de Antes que sea tarde ya otros lo han hecho y lo seguirán haciendo. De esa ambigüedad parece estar muy consciente Rebeca, así lo asume en su poema:

Quién sabe

Quién sabe quién nos dio palabras

para unos cuantos poemas,

quién sabe si irán a la basura

o los leerá el mundo.

 

Yo, aunque he dejado de escribir poesía, tal vez por una autocrítica feroz, de algún modo, sin ser consciente, seguí el consejo de Rainer Maria Rilke. Ante la enfermedad de mi madre, la misma que la del padre de Rebeca, me hundí en la parte más personal y escribí La batalla por tu vida, un testimonio con aspiraciones literarias en riesgo de caer en lo cursi, que espero el próximo año también sea publicado por la UJAT y lo presente Rebeca Díaz Suárez para que tenga la oportunidad de vengarse de mi atrevimiento de hoy.