La fe

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Por: Alexis Pérez*

Se dice entre feligreses que la fe mueve montañas; en Santa María o Reforma (Jalpa de Méndez, Tabasco) fue un Cristo, el negro de Esquipulas, el que los movió y mueve todos los años.

El pueblo de Santa María es una localidad que durante la procesión religiosa sorprende a propios y extraños, por su gente que canta con el mismo júbilo con el que claman por abundancia, por sus ofrendas que incluyen hicoteas, frutas y pejelagartos; también lo veneran, al Cristo negro, sin distinción de edades entre los feligreses. Lo hacen desde pequeños.

Pese a la lluvia incesante, al señor de Esquipulas lo pasearon por la laguna de Pomposú, uno de los mantos acuíferos más longevos y conocidos en Tabasco. Lo hicieron entre cánticos que sin duda, incitaron a los más agnósticos presentes en el pueblo, a reconsiderar su postura ante la divinidad. Durante la procesión acuática se señala -sin error a equivocarse- el sitio donde permaneció oculta la imagen. En Santa María, el Cristo negro tiene una antigüedad de ochenta y cuatro años, desde entonces sigue tan presente el lugar donde la escondían, a orillas de la laguna. Justo entre los manglares. Los creyentes regresaron con la imagen al muelle, se persignaron ante el oscuro de madera, lo pasearon por última vez en el día; entonces los feligreses pararon de cantar, la procesión entró en una pausa a la espera de una misa con la que se culminaría la enrama del día.

Ver la historia en

http://diarioactivo.mx/esquipulas-la-fe-en-santa-maria/

* Alexis Pérez es estudiante de la licenciatura en Comunicación, en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Ha realizado estancias académicas en otras instituciones del país.

 

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