Las exequias de Fidel Castro

0
468

 

El periodista veracruzano, Pablo Jair Ortega, viajó a Cuba una vez que trascendió la noticia sobre la muerte del líder Fidel Castro. El columnista de Enlace Veracruz 212 redactó esta crónica durante los homenajes que se le hicieron –en los últimos días de noviembre y principios de diciembre -al ex presidente cubano, no sólo en La Habana sino también en Santiago. Con autorización del autor, se reproducen sus relatos en el que estuvo acompañado por el fotoperiodista Alberto Morales

 

Pablo Jair Ortega

Una Cuba sin Fidel

Algo está pasando en Cuba y lo dicen los mismos cubanos. Se refieren a que hay algo en el ambiente, que se siente una pesadumbre por las calles taciturnas de La Habana.

Algo pasa en Cuba que hay un luto y no hay alegría. El pueblo anda con tristeza y un pesar notable. Piden respeto para el ausente, el que se acaba de ir, pero también tienen una incertidumbre palpable: ¿qué será lo que pasará con Cuba?

Incluso comentan que se imaginaron a gente celebrando, pero pesa más la generación que creció con Fidel, que lo idolatra y venera; le agradece.

Otro detalle es que en La Habana hoy faltan camiones para transportar a la clase trabajadora que se ve desesperada afuera de las aceras, viendo a qué hora pasa la gua-gua (camión). Y es que la movilización de la Plaza de la Revolución hizo que se usara todo el transporte público posible para el pueblo cubano.

Enmarcado en los rostros delineados de Camilo Cienfuegos y Ernesto “Ché” Guevara, miles acompañan a los jefes de estado y representantes de gobierno del mundo que esta noche expresan su pésame.

Por México, Peña Nieto recordó a Veracruz con el episodio de Tuxpan, cuando el 25 de noviembre de 1956 el grupo de rebeldes salió de Santiago de la Peña a bordo del buque Granma para iniciar la aventura de derribar la dictadura de Batista.

15241912_10206009943007942_5148975176406114667_n
Fotos: Alberto Morales / Pablo Jair Ortega

Evo y Maduro fueron de los más vitoreados. El de Bolivia incluso dijo que no sabía qué hará ahora que Fidel se ha ido; que no sabe en quién se apoyará o quién lo aconsejará.

En Miramar, la zona residencial de La Habana, pasan los vehículos diplomáticos hechos madre porque hoy tienen que estar al tiro con la presencia de sus jefes.

La plaza luce abarrotada y el mensaje es el mismo: todos recuerdan a Fidel Castro como el líder que derrocó a la opresión y combatió al imperialismo; que mandó brigadas de maestros y médicos a países del tercer mundo. Lo mínimo es que lo recuerdan como un gran amigo, como el caso de México.

Pero algo pasa en La Habana: quizás es el día que no esperaban que llegaría. Que no se imaginaban una Cuba sin Fidel, ni que tendrían que rendirle tributo a su partida.

Por la noche los cubanos regresan caminando a las plazas y parques para conectarse al mundo vía sus celulares. Algo relativamente nuevo para ellos y hasta desesperante por lo lento de la red.

Pero algo tiene el cubano que se las ingenia para todo, hasta para darle internet a este cronista como si estuviese en casa.

De todas maneras se siente la tristeza; no ríen como siempre; un taxista comenta la anécdota de que multaron a una vecina porque sabiendo de los días de luto nacional se atrevió a hacer una fiesta con música “fuerte”. Hay Ley Seca también.

Algo está pasando en Cuba; debe ser que no está Fidel.

https://www.youtube.com/watch?v=jz5gsBjpM3U

Despedida en las calles de La Habana

Desde los primeros rayos del amanecer, en la Plaza de la Revolución ya hay apostados a los costados miles de cubanos con sus uniformes militares; otros civiles también se forman ordenadamente para ver el paso de la caravana.

A un costado de esa torre que tiene forma de estrella, están las escoltas encabezadas por dos motocicletas y camionetas especiales del Ejército Cubano y del Ministerio del Interior.

Poco antes de la 7 de la mañana, a lo lejos se aprecia un convoy de vehículos oficiales que se integrarán al largo viaje por toda la isla. Un helicóptero sobrevuela el lugar más emblemático de La Habana.

“Con el mayor respeto, no pasen de esta línea”, indica un agente de la Brigada Especial Nacional, que hoy se encarga de parte de la logística. Entendemos la solemnidad y se respeta. No se está en México -o en Veracruz- como para salir con la jalada de “Yo soy prensa, wey”.

Minutos después, comienzan a surgir las lágrimas. Avanzan lento los vehículos frente a lo que horas antes fue el pódium donde jefes de estado de todo el mundo rindieron homenaje a Fidel Castro Ruz.

Desde la multitud se escuchan los primeros sollozos. Hay generaciones variadas, incluso los que se toman selfies ante la solemnidad.

15317867_10206009968968591_6230938257425832679_n

Con los primeros metros de avance, una contemporánea del ausente Comandante Castro grita desgarradoramente: “¡Será eterno para la historia y jamás lo borraremos de nuestras memorias! ¡Viva Fidel!”…

Los coros se escuchan sin cesar: “¡Yo soy Fidel! ¡Yo soy Fidel! ¡Yo soy Fidel! ¡Yo soy Fidel!”

“¡Fidel nos diste la alegría cuando entraste en la caravana y lloramos de alegría, y hoy lloramos de dolor, Fidel… ¡Gracias por existir, Fidel! ¡Gracias!”.

Y sí, ese día que triunfó la Revolución Cubana en 1960, muchos cubanos salieron a festejar su historia. Hoy, otros cubanos (quizás presentes algunos de ese momento en blanco y negro triunfante de La Habana) tienen la tristeza reflejada.

“Tenemos que estar tristes”, se escuchó decir.

Un amanecer en Camagüey con Fidel

“La Caravana de la Victoria” pernocta en la Plaza de la Libertad de Camagüey, el pueblo bravo, el de los tinajones. A las 7.01 am del día siguiente saldría de nuevo para cubrir el penúltimo tramo que lleva a Fidel a su morada final, junto a sus hermanos Moncadistas y José Martí.

De La Habana a Santiago de Cuba es algo así como 12 horas de viaje por carretera, atravesando lugares emblemáticos como Santa Clara, donde reposan los restos del Ché. El viaje es de occidente a oriente, recordando aquella caravana cuando los barbudos viajaron desde Santiago para entrar a la capital cubana anunciando el triunfo de la revolución armada… Ahora el viaje es al revés, ahora el regocijo se convirtió en luto.

https://www.youtube.com/watch?v=8-Cvo-TzF5s 

Un buen tramo de autopista, otro de carretera. Caminos desconocidos incluso para muchos cubanos que sólo saben que tienen vecinos en la zona de Oriente, pero algunos ni siquiera conocen esta región conocida por ser predominantemente ganadera.

En Camagüey, desde las 5 de la mañana se ve a la gente por las calles apresuradas a reunirse por las calles por donde pasarán los restos del comandante Fidel. Desde aquí se recuerda la lucha del Mayor Ignacio Agramonte y Loynaz, los esclavos y sus machetes campesinos que se sublevaron a los terratenientes, como una primera revolución en los tiempos de Martí.

15380786_10206039646950522_7761228265324425523_n

Por la madrugada conocemos el poblado que es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Desde Santa Clara acercamos a Benito, quien pidió un aventón y nos dice que aquí vive su padre, ex combatiente en la misión de Angola. Que él también cumplió con el servicio militar obligatorio e incluso quiso formar parte de las tropas especiales, una compañía de élite del Ejército Cubano, pero no terminó el curso. Por él sabemos que todos esos hombres vestidos de verde que se ven por la carretera son los Camilitos, que estudian para oficiales.

Muchos se concentran para despedir las cenizas de Fidel en su partida de Camagüey, como también se ven por las calles a miles de cubanos que esperan la gua-gua que los llevan a trabajar; se amontonan a su llegada. Los estudiantes que llaman “Los Pioneros”, “Los Pioneritos” de cariño, también se despiden del Comandante al que recuerdan con su discurso desde el balcón de una escuela primaria, hoy monumento histórico.

Nos dicen que cerca está Holguín, donde Fidel vivió su infancia y había una finca familiar. Se checa el mapa y llega una canción cubana a la mente: “De Alto Cedro voy para Mayabé, llego a Cueto, voy para Mayarí”… Los cuatro lugares son cercanos.

Aquí en esta región se fundó la primera fábrica de quesos construida por Fidel. En unas horas dará inicio oficial la zafra, pero todo está paralizado por el paso final del comandante por estas tierras.

Alcanzar la caravana parece imposible, especialmente por los cinturones de seguridad que no dejaron pasar de Camagüey a Las Tunas mientras los restos de Fidel, escoltas y helicópteros viajan.

Por la radio anuncian el paso de quienes llevan a Fidel Castro; las narraciones que hablan de gente emocionada gritando “¡Yo Soy Fidel!”, que remarcan el cariño que sienten los cubanos por este “monstruo de la historia”.

También se escucha una canción que cimbra con ese estilo cubano que incita: “Hombre: los agradecidos te acompañan, como anhelaremos tus hazañas, ni la muerte cree que se apoderó de ti”…

15203236_10205991165458515_7739149053289267475_n

Fidel duerme este viernes en Bayamo, a dos horas de Santiago. Hoy llegamos y encontramos la buena noticia de que por fin hay un Wi-Fi decente, urgente, necesario para subir fotos al Feis. Bendito sea.

Para este sábado otra vez el homenaje final al llamado “Caballo”, y de ahí a reposar eternamente junto a Martí en el Cementerio Santa Ifigenia.

Santiago de Cuba recuerda y vela a Fidel

La heroica Santiago de Cuba se volcó a la Plaza “Antonio Maceo Grajales” recordando que aquí es la cuna de la Revolución. Desde aquí, la población santiaguense hará una vigilia para acompañar al Comandante en Jefe, en sus últimos minutos antes de su refugio final.

El lugar está dedicado al héroe Antonio Maceo y fue inaugurado por Fidel el 14 de octubre de 1991.

La Caravana de la Libertad recuerda a la película de Underground, de Emir Kusturica, donde se recuperan imágenes originales de la muerte de Josip Broz “Tito” y se ven a varias personalidades de la política visitando su féretro. También su cuerpo viajó por tren a lo largo de la desaparecida Yugoslavia por las principales ciudades, donde sus compatriotas dejaban flores en las vías férreas.

Pese a lo complicado para trasladarse, hoy se ven en Santiago a miles de cubanos y cientos de corresponsales de todo el mundo, en una especie de isla caribeña de Babel: idiomas todos, colores varios.

15285078_10206009588399077_6166741035843935758_n

Todos coinciden en que los días recientes son verdaderamente históricos y alcanza latitudes más allá de cualquier frontera.

Por la mañana arribaron los restos mortales de Castro, luego de su largo peregrinar a lo largo de la isla, donde visitó ciudades históricas y salieron de las casas a despedirse del ausente. Esta noche –y parte de la madrugada– reposa tras los machetes de la Plaza, al lado del caballo bravo de Maceo. Por la mañana, muy temprano, irá a Santa Ifigenia, el cementerio de próceres donde eligió descansar.

Por la tarde, desde el escenario se ve a los aplaudidos Lula da Silva, Evo Morales, Nicolás Maduro y a la depuesta Dilma Rousseff, sentados a un costado de Raúl Castro, quien anunció que Fidel era enemigo del culto a la personalidad y llevarán ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (el poder legislativo) la propuesta para hacer ley que impida cualquier propaganda… Ok…

La tarde se enmarca con las montañas de la Sierra Maestra, donde inició la lucha ya conocida de los barbudos. Si bien para muchos La Habana es la ciudad más conocida de Cuba, Santiago es el contrapeso histórico que inició todo en los años 50. Aquí está el cuartel Moncada que originó el Movimiento 26 de Julio, con el fin de derrocar a Fulgencio Batista. Aquí se fecundó la Revolución.

Esta noche, los santiagueños reciben a Fidel como el más grande sus hijos, el padre que ha partido, y aquí comenzará el nuevo aposento para saber si la historia finalmente lo absolverá.

http://www.enlaceveracruz212.com.mx/