Rey Rosa: el escritor que retrata la condición humana

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PARIS, FRANCE - SEPTEMBER 21: Rodrigo Rey Rosa, Guatemalan writer,poses during portrait session held on September 21, 2012 in Paris, France. (Photo by Ulf Andersen/Getty Images)

 

Con una veintena de libros publicados, el guatemalteco recibe el más gran homenaje literario en Tabasco: el reconocimiento su trayectoria. 

Kristian Antonio Cerino

Rodrigo Rey Rosa es el escritor canoso que responde a las preguntas con respuestas cortas. Es el que ríe constantemente, un poco por el nerviosismo que le ocasionan los lectores o porque le turba el asecho de los estudiantes que le piden autografíe libros y cualquier folleto con el rostro del cuentista de las tres erres: Él.

—Uno trabaja con lo que tiene —dice Rey Rosa ante el interrogatorio del Eduardo Antonio Parra, el autor de Juárez, el rostro de piedra.

RRR es el guatemalteco que viajó por el mundo para liberarse en la literatura. Ahora está en Tabasco, el estado del sudeste mexicano que colinda con su Guatemala, la misma Guatemala que se asoma entre cuentos y novelas. Los suyos.

Otra de las preguntas de Parra, el escritor mexicano que participa, junto a Carlos Coronel, en  la mesa: Rodrigo Rey Rosa, tradición, literatura y conciencia, es que se sincere al decirnos cuánta experiencia personal se refleja en sus historias. Parra leyó con puntualidad la antología Siempre juntos y otros cuentos, que la editorial Almadía publicó en México hace ocho años

—Sí usamos nuestro injerto o experiencia pero no debe ser leído así —afirma y ríe el literato.

Por ello: nunca se sintió perseguido en Nueva York y nunca ha estado en un diván, como sí los están sus personajes de cuentos.

Cárcel de árbol es quizá el cuento más biográfico. Así lo dijo ante sus lectores. Habla de su natal Guatemala y las peripecias de hombres-esclavos que son atados a árboles y que luego escapan para saberse después que uno de éstos pensaba con la mano, es decir, que escribía en un cuaderno su lenguaje como si por primera vez tuviera un contacto con la lengua. La historia es más compleja, de aquellos años que en la selva guatemalteca se cometieron atrocidades.

RRR, autor de las novelas Severina, Los Sordos, Caballeriza y Que me maten si, recibe en estos días el premio nacional Malinalli en el área de Letras. La Universidad Juárez Autónoma de Tabasco no sólo le entregó la estatuilla sino que le rindió homenaje en la Feria Universitaria del Libro.

Rodrigo se siente abrumado, pero ríe, porque los estudiantes que frecuentan la Feria del Libro, le piden una fotografía y autorretratos que aquí llaman selfies.

—Por qué abandonó la carrera de Medicina —le preguntó una estudiante de Comunicación

—Leyendo un libro de Borges —dijo el ganador del premio Miguel Ángel de Asturias y José Donoso.

—Qué siente al ser homenajeado por la UJAT —inquirió alguien más

—Estoy alegre. No pienso. Sólo me alegro.

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Foto: UJAT

A RRR le comenté la lectura hecha sobre Siempre juntos y otros cuentos, una compilación de cinco libros de cuentos escritos entre 1985 y 2006.

—Que representa para Rodrigo Rey Rosa el misterio, un enigma presente en sus cuentos.

—Esa es la manera en la que trabaja mi cerebro. Es algo común de muchos escritores pero así funciona el subconsciente. Uno se interesa en los misterios y trata de penetrar.

—Hay un panorama de Guatemala en los cuentos de Rey Rosa. Sus lenguas indígenas, su orografía, sus leyendas, sus problemáticas. ¿Qué otros pasajes de Guatemala están pendientes en su literatura?

—Todos cuando hablamos con nosotros mismos hacemos ficción. Es natural para el hombre. La realidad es la que me ha tocado vivir.

—Los cuentos de Rey Rosa presentan finales abiertos, inesperados. Por ejemplo en Otro zoo: el padre de la niña se despide para siempre de ésta, un padre que al mirarse por el espejo del auto ha envejecido, en el día más largo de la vida de ambos. ¿Cómo es el proceso creativo en el escritor Rodrigo Rey Rosa?

—Yo no pienso mucho mientras escribo sino que dejo que el subconsciente un poco de nuevo, como los sueños, vayan dictando los acontecimientos. Generalmente uno siente cuando ya terminó

—Hay un cuento que atrapó mi atención: Finca familiar. Alguna vez me dijo un escritor mexicano, Ignacio Padilla, que no le agradaba que el lector clasificara por temas sus cuentos y novelas. En este cuento hallo El despojo, ¿la literatura debe continuar poniendo el dedo sobre el renglón en las injusticias?

—Esa es la realidad tristemente actual, supongo que si fuera distinto hablaría de otras cosas. Es un afán de realismo que es la forma de la novela actual. Trabajamos en corrientes aunque en diferentes lugares seguimos una especie de espíritu del tiempo que es la forma que ha tomado la novela moderna

Le comenté que en mi calidad de lector encuentro una diversidad en su propuesta cuentística. Desde aquel cuento “Gracias” y el borrego que nunca se sacrificó hasta “La prueba” sobre el canario que jamás resucitó para el personaje Miguel. Desde “El Pagano”, el niño lanza piedras hasta “El agua quieta” y la aparición misteriosa del sapo. Aunque precisé que merecía una mención el cuento Cárcel de árboles, un cuento misterioso pero profundo en el abordaje del lenguaje.

Todo a partir de la palabra Yu para pensar y de Yues para los recuerdos.

—¿Cómo se gestó esta idea?

—Lo hice rápido, uno dos o tres meses. Pero han sido los cuentos que más gozo me han dado escribirlos, tal vez por la dificultad; en ese entonces yo leía mucho lingüística.

El periodista  Samuel Soto Giles se acercó al escritor guatemalteco para recordar aquel pasaje en su vida, sobre el secuestro de la madre en 1981:

“A mi madre la secuestraron seis meses y a mi te tocó negociar y llevar el dinero porque mi padre reaccionaba mal. Al principio no quería escribir de eso; más tarde se volvió una especie de alimento, pretexto para escribir.

Además, Soto le pregunta si el clima social ha cambiado en su país, a lo que agrega: “ha cambiado pero no ha mejorado”.

Entonces, ¿qué cambió?: “fue la libertad de prensa que no existía y los acuerdos de paz que no existían”.

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De izquierda a derecha: Miguel Ángel Ruiz, Rey Rosa, Eduardo Antonio Parra y Carlos Coronel

RRR escribió otro cuento de impacto y shock para el lector: “La niña que no tuve”, esa pequeña que sabe que morirá y quiere saber qué es el sexo, respuesta que no oye porque comienzan los temblores por la enfermedad.

Así son las historias de Rey Rosa, el escritor que deja a sus lectores en los linderos de la reflexión

—Lo que importa es el fuego sagrado de la libertad, la literatura es la libertad  —dijo en una charla más, frases que retomó el cuentista Luis Acopa y que publicó en una red social.

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Kristian Antonio Cerino
(Tabasco, 1980)

Es licenciado en Comunicación y maestro en Docencia por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Con 15 años en el periodismo, ha publicado artículos, crónicas, ensayos, entrevistas prólogos y reseñas en libros y revistas arbitradas.

Es premio nacional y estatal de Periodismo en el género de Crónica. Ha publicado crónicas periodísticas, perfiles y entrevistas de semblanzas en revistas como Eme Equis, Liberación, y en sitios web como Animal Político, Lado B, Diez 4, Sin embargo, entre otros.

Fue finalista del premio Nuevas Plumas que organizó la Universidad de Guadalajara y la Escuela de Periodismo Portátil, 2011.

Es autor de tesis y tesinas en el área de Periodismo y de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICS) Es promotor de los blogs en el sur de México. Primero creó Salida de Emergencia, Libreta de Mar y Águila o Sol.

Ha escrito en los diarios Milenio y Excélsior. También lo ha hecho para la agencia española EFE. Fue becario en el programa Prensa y Democracia en la Universidad Iberoamericana y en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que fundó el escritor Gabriel García Márquez.

Incursionó en la radio de Tabasco. Laboró en las estaciones XEVT, XEVA y XEVX. Sus primeros años de formación periodística los vivió en la redacción del grupo Telereportaje con los hermanos Sibilla Oropesa.

Recientemente ha publicado en la revista Zócalo y en la Libreta de Irma

Es premio Tesis UJAT 2013 y es miembro del Padrón Estatal de Investigadores en Tabasco.