Star Wars: el despertar de la fuerza.

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La reseña cinematográfica de

José Luis Delgado Domínguez 

Fotos: Daniel Mindel

Hace mucho tiempo, en una pantalla de cine muy, muy lejana…Mientras  los dos soles de Tatooine se ocultaban, una joven pareja de granjeros contemplaba el vasto horizonte, esperando obtener respuestas sobre el incierto futuro de la pequeña criatura que sostenían entre los brazos, uno de los últimos herederos de la dinastía Skywalker.

A lo lejos, el joven maestro Jedi, Obi-Wan Kenobi, miraba la escena reflexionando sobre la importancia que aquel niño tendría en la batalla por el destino de la galaxia, una incógnita que había sido resuelta más de 30 años antes de ser planteada. Y mientras los soles caían lentamente sobre un desértico planeta y la música de John Williams se apoderaba del momento, una figura circular se cerraba sobre la joven pareja de granjeros, dando paso a un espectacular manto nocturno cubierto de miles y millones de estrellas.

De manera anacrónica había finalizado una de las odiseas galácticas más entrañables de todos los tiempos, un espectacular cuento narrado en seis capítulos que marcaría a diferentes generaciones con el paso de los años; la tristeza nos invadió a todos al darnos cuenta de que ya no habría batallas por el universo, no veríamos nuevamente a los caballeros Jedi ni escucharíamos las sabias palabras del maestro Yoda. No obstante, el imperio estaba derrocado, la fuerza podía descansar finalmente.

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Entonces, algo extraordinario sucedió…Hubo un despertar, ¿puedes sentirlo?

No, no intentes sentir el despertar de la fuerza, siéntelo. La fuerza no está muy lejos de ti, no se encuentra a kilómetros de distancia vagando entre los rincones infinitos de la galaxia, en realidad, está más cerca de lo que crees, y para llegar a ella sólo un boleto debes comprar. Entonces sí: acomodarte en la butaca tú debes, con paciencia debes esperar hasta que el momento a ti llegue, y atestiguar podrás el verdadero despertar.

Y es que no hay otra forma de describirlo, en verdad, lo que JJ Abrams ha logrado con el séptimo capítulo de la saga Star Wars es precisamente lo que su nombre indica: un auténtico despertar, un  genuino resurgimiento de la magia y espectacularidad que durante tantos años caracterizó a la trilogía original concebida en 1977 por un joven y puberto George Lucas.

Dejando atrás la verborrea política de los episodios I, II y III que representaron un altibajo en el legado de la saga, Abrams construye un relato épico situado treinta años después de los acontecimientos narrados en “El retorno del Jedi”. Mientras una nueva República busca llevar paz a la galaxia, una siniestra organización llamada “La primera orden” busca continuar el legado de opresión y maldad que reinaba en los tiempos del Imperio galáctico.

El escenario es el ideal para el surgimiento de héroes inesperados como Rey, una joven chatarrera con sueños de grandeza; Poe Dameron, un valiente piloto; y Finn, un combatiente que tiene un pie en cada lado de la fuerza. Pero con el nacimiento de una nueva esperanza, también nacerán nuevas amenazas, y el imperio contraatacará con la figura de Kylo Ren, un poderoso villano que tiene una devoción absoluta por el lado oscuro.

Vamos por partes.

Star Wars: el despertar de la fuerza se estrenó el 18 de diciembre del presente año, después de una larga espera que inició cuando The Walt Disney Company adquirió Lucasfilm Ltd, confirmando posteriormente el nacimiento de una nueva trilogía que sería comandada por Kathleen Kennedy en la producción, y los fichajes de JJ Abrams (Star Trek, Super 8) en la dirección del episodio VII, Rian Johnson (Asesino del futuro) en la dirección del episodio VIII, y Colin Trevorrow (Jurassic World) en la dirección del episodio IX.

Pasaron semanas, meses, años, y empezaron a llegar las primeras noticias sobre el nuevo capítulo de la que aquí conocemos como “La guerra de las galaxias”.

Lo primero que se confirmó fue el nombre: el despertar de la fuerza. No sonaba mal, era algo prometedor, con cierta mística. Después se anunciaría el elenco: puras caras nuevas y la mayoría eran desconocidas, pero eso no importaba porque regresaban Carrie Fisher, Mark Hamill y Harrison Ford.

Se filtraron las primeras imágenes del rodaje, el primer vistazo al Halcón Milenario, se conocieron rumores sobre el destino de algunos personajes,  salió el primer tráiler -con las suficientes escenas como para levantar el hype por los cielos-, la espera se hacía cada vez más larga. Luego, una pausa.

Los días continuaron y no había novedad, excepto la revelación de algunos detalles sobre la banda sonora y el uso de efectos digitales, maquetas y efectos clásicos para conservar la esencia de la trilogía original. Era la calma que precedía a la tormenta.

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Vendría el segundo tráiler: épico, nostálgico, impresionante. Un caza persiguiendo al Halcón Milenario por las ruinas de un Destructor abandonado en algún desierto, el casco de Darth Vader consumido por las llamas, una voz que susurraba el legado de la fuerza en su familia, una base del imperio destruida por un misterioso enemigo, el tema de John Williams sonando a todo lo que da, y cuatro palabras, cuatro benditas palabras que estremecerían al mundo: “Chewie, estamos en casa”

El resto, como dicen, es historia.

Mientras escribo estas líneas millones de personas ya han visto Star Wars: el despertar de la fuerza, la han comentado con sus amigos, han creado foros de debate, la han visto por segunda ocasión, y han diseccionado, como auténticos cirujanos profesionales, cada escena y diálogo perteneciente a la película.

Sin embargo, no cometeré la imprudencia de destripar la enorme cantidad de secretos que se ocultan en la trama de este “despertar”. Al fin que gran parte del misterio que rodea a la cinta la hace más atractiva para el espectador incauto que se entrega religiosamente a los placeres del santuario cinematográfico.

La trama.

Se ha comentado que los eventos narrados en El despertar de la fuerza guardan demasiadas similitudes con Una nueva esperanza, hasta el punto de tratarse de una especie de reboot o remake escondido del primer capítulo de la saga.

En efecto, este despertar luce demasiado familiar. Rey, la nueva heroína, es en realidad una encarnación del espíritu aventurero de Luke Skywalker, el imperio ha sido sustituido por una “primera orden”; Poe Dameron tiene mucha de la rebeldía que acompañó a Han Solo en las primeras películas, el androide BB-8 (bautizado en nuestro país como “bebocho”) logra transmitir el encanto de un R2-D2, y Kylo Ren se postula como un digno sucesor de Darth Vader, guardando las distancias.

Afortunadamente, la inteligencia de JJ Abrams y del guionista Lawrence Kasdan en la narración de los hechos permite que todo se sienta fresco, como si fuera la primera vez que nos contaran la historia acontecida hace mucho tiempo, en una galaxia, muy, muy lejana. Sin necesidad de caer en el plagio barato o el homenaje forzado, Abrams rinde tributo al universo de Star Wars entregando un séptimo capítulo emotivo, lleno de mucha nostalgia por las glorias pasadas de nuestros personajes favoritos, y al mismo tiempo inaugura una prometedora era que seguirá creciendo en las películas posteriores.

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Aplaudo los riesgos tomados en esta séptima entrega, especialmente en la última media hora que desemboca en tragedia, trazando un camino oscuro que no será fácil de recorrer, y presentando una apoteósica conclusión que mezcla el pasado y el futuro de la orden Jedi. Nota: si son fanáticos de corazón, lleven un pañuelo para secarse las lágrimas.

Los personajes.

Otro gran acierto en El despertar de la fuerza es la introducción de nuevos personajes y el desarrollo emocional de los personajes clásicos durante las últimas tres décadas.  Vemos a un Han Solo igual de cínico y rudo, pero con un destello de sabiduría en sus ojos que confirma un crecimiento interno con el paso de los años, incluyendo el duelo por la pérdida de un ser amado, arrebatado por fuerzas oscuras que están lejos de su alcance. Lo mismo sucede con Leia, quien no ha perdido su espíritu combativo, aunque se percibe en ella un aura de serenidad que era ajena en sus años de rebeldía. Quitando el origen de su misterioso brazo rojo -¿un tributo al logo del Bad Robot de JJ Abrams, quizá?- , C3PO sigue igual de servicial, y RD-2D se roba la atención del público con su primera aparición.

En cuanto a los nuevos personajes, sólo el tiempo dirá si los nombres Rey, Finn, Poe Dameron y Kylo Ren estarán a la par de Luke, Leia, Han y Darth Vader.

Basta decir que los nuevos intérpretes, especialmente John Boyega, logran despertar la simpatía del espectador. Hablando de John Boyega, hay que hacer una mención especial sobre la importancia de su personaje. A través de Finn podemos apreciar por primera vez los dilemas morales que atraviesan la mente de un Stormtrooper, ya sea minutos después de masacrar a los habitantes de una aldea o de ver morir a uno de sus compañeros por el fuego enemigo.

Sin tener el privilegio de poseer un verdadero nombre, Finn analiza cada una de las decisiones que ha tomado al servicio de una primera orden en la que los altos mandos están conformados por oficiales de tez blanca, mientras el color de su raza debe permanecer oculto por una armadura del mismo color que la piel de sus superiores, incluso quitarse el casco está considerado como una ofensa mayor y amerita una penalización.

Finn se presenta como una metafora de la esclavitud, su personaje también muestra una evolución en cómo percibimos a los Stormtroopers, esos rudos pero torpes soldados del imperio que tenían “puntería de borracho” ahora poseen una mayor profundidad y adquieren una verdadera dimensión dramática

El sentido del espectáculo

¿Recuerdas la primera escena de Una nueva esperanza? Aquella gigantesca nave destructora irrumpiendo en la pantalla mientras perseguía una nave de la alianza rebelde se ha transformado en uno de los momentos icónicos de la saga Star Wars. Bueno, El despertar de la fuerza no se queda atrás y nos regala unas secuencias de acción espectaculares, que quitan el aliento por lo bien filmadas que están, y es que el primer vuelo del Halcón milenario despierta el niño interior que todos llevamos. Mención aparte merecen las escenas de batalla en el desierto de Jakku o aquel espectacular duelo de sables en un nevado bosque.

Se agradece que JJ Abrams haya reservado lo mejor de su técnica fílmica para El despertar de la fuerza, aunque no haya resistido la tentación de usar lens flares, por lo menos aquí no corremos el riesgo de padecer ceguera temporal como en las secuencias de acción de Star Trek o Super 8.

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Aquí termina mi reseña, la última del año, si han notado un leve favoritismo y poca objetividad por la nueva película de Star Wars, a tal grado de omitir los errores presentes en ella (que son muchos), les ofrezco una disculpa. Pero no podía ser de otra forma, porque es como dice Carlos Gómez Iniesta, editor de la revista Cinepremiere: “Cuando uno escribe sobre Star Wars lo hace con una pluma en la mano y un sable de luz en la otra”

Feliz año nuevo y que la fuerza los acompañe.

 

FICHA DE LA PELICULA

Título original: Star Wars. Episode VII: The Force Awakens aka

Año: 2015

Duración: 135 min.

País: Estados Unidos Estados Unidos

Director: J.J. Abrams

Guión: J.J. Abrams, Lawrence Kasdan, Michael Arndt (Personajes: George Lucas)

Música: John Williams

Fotografía: Daniel Mindel

Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Harrison Ford, Carrie Fisher, Oscar Isaac, Adam Driver, Domhnall Gleeson, Max von Sydow, Gwendoline Christie, Lupita Nyong’o

 

Ver el trailer:

https://www.youtube.com/watch?v=sGbxmsDFVnE

 

 El autor de la reseña

 

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